Libros imprescindibles en la Historia de la Ciencia (V). “El origen de las especies”; Charles Darwin.

El 24 de noviembre de 1859, en la editorial John Murray de Londres, se publicaba uno de los libros más importantes de la Historia de la Ciencia.”El origen de las especies” (título original en inglés: On the Origin of Species y titulo original completo On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life ).

 
darwin“El origen de las especies” puede se considerado como un libro revolucionario no sólo para su tiempo, sino para el entendimiento general de la Biología, la Ecología y otras numerosas Ciencias.
Pocos libros a lo largo de la Historia han despertado tanta polémica y controversia, pero a su vez han resultado tan esenciales para el entendimiento humano.
 
El naturalista inglés Charles Robert Darwin (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882), reformo por completo la idea que teníamos del hombre como especie, y lo hizo luchando contra su propia fé, convirtiéndose en una de las mentes mas brillantes de todos los tiempos.
 
“El origen de las especies” resultó inusitadamente popular, y el lote completo de 1250 copias se vendió en un solo día y tenía un número de suscriptores superior cuando salió a venta.
 
En la segunda edición, en la que Darwin introdujo algunas correcciones, se editaron 3.000 ejemplares, la de mayor tirada de las publicadas mientras vivió. En la tercera edición (1861), añadió un breve “bosquejo histórico” en el que describía otras teorías de la evolución. Darwin pretendió que la sexta edición (1872) fuera una edición popular, se hizo más pequeña, se cambió la tipografía y era más barata.
Antes de su muerte en 1882, la obra se había traducido a once lenguas y se habían publicado infinidad de versiones abreviadas y de ediciones comentadas.
 

Desde entonces se ha publicado en más de treinta 
idiomas.
 
En el libro, Darwin expone una “extensa argumentación” a partir de observaciones detalladas e inferencias, y considera con anticipación las objeciones a su teoría. Su única alusión a la evolución humana fue un comentario moderado en el que se hablaba de que “se arrojará luz sobre el origen del hombre y su historia.”
 
Su teoría se formula de modo sencillo en la Introducción:
 
“Como de cada especie nacen muchos más individuos de los que pueden sobrevivir, y como, en consecuencia, hay una lucha por la vida, que se repite frecuentemente, se sigue que todo ser, si varía, por débilmente que sea, de algún modo provechoso para él bajo las complejas y a veces variables condiciones de la vida, tendrá mayor probabilidad de sobrevivir y, de ser así, será naturalmente seleccionado. Según el poderoso principio de la herencia, toda variedad seleccionada tenderá a propagar su nueva y modificada forma”.
 
darwin2El libro y la teoría de la evolución propuestas por Darwin, tienen su origen en un viaje histórico, el del navío HMS Beagle.
 
El viaje del Beagle duró casi cinco años, zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836. El joven Darwin dedicó la mayor parte de su tiempo a investigaciones geológicas en tierra firme y a recopilar ejemplares, mientras el Beagle realizaba su misión científica para medir corrientes oceánicas y cartografiando la costa. Darwin tomó notas escrupulosamente durante todo el viaje, y enviaba regularmente sus hallazgos a Cambridge, junto con una larga correspondencia para su familia que se convertiría en el diario de su viaje.
 
Poco después, en las Islas Galápagos, geológicamente jóvenes, Darwin se dedicó a buscar indicios de un antiguo “centro de creación”, y encontró variedades de pinzones que estaban emparentadas con la variedad continental, pero que variaban de isla a isla. También recibió informes de que los caparazones de tortugas variaban ligeramente entre unas islas y otras, permitiendo así su identificación. Estos hechos cambiarían su vida.
 
Cuando el Beagle regresó el 2 de octubre de 1836, Darwin se había convertido en una celebridad en los círculos científicos, ya que en diciembre de 1835 Henslow había promovido la reputación de su anterior discípulo distribuyendo entre naturalistas seleccionados un panfleto de sus comunicaciones sobre geología.
 
A mediados de diciembre, Darwin buscó alojamiento en Cambridge para organizar su trabajo en sus colecciones y reescribir su «diario». Escribió su primer artículo en el que defendía que la masa continental de América del Sur se estaba elevando lentamente, y con el apoyo entusiasta de Lyell lo leyó en la Sociedad Geológica de Londres el 4 de enero de 1837. El mismo día presentó sus especímenes de mamíferos y aves a la Sociedad Geológica de Londres. El ornitólogo John Gould pronto anunció que las aves de las islas Galápagos que Darwin había pensado que eran una mezcla de tordos, picogordos y pinzones, eran en realidad especies distintas de pinzones. El 17 de febrero Darwin fue elegido como miembro de la Sociedad Geográfica y el discurso de presentación, que estuvo a cargo de Lyell en su calidad de presidente, expuso los hallazgos de Owen a partir de los fósiles de Darwin, enfatizando la continuidad geográfica de las especies como apoyo a sus ideas uniformistas.
 

A su vuelta al Reino Unido, Darwin publicó la obra Diario del viaje del Beagle.
 
Sus investigaciones, realizadas sobre la base de «auténticos principios baconianos», pronto le convencieron de que la selección era la clave del éxito humano en la obtención de mejoras útiles en las razas de plantas y animales.
 
La posibilidad de que esa misma selección actuara sobre los organismos que vivían en un estado natural se le hizo patente cuando en octubre de 1838 comenzó la lectura de la obra de Thomas Malthus, Ensayo sobre el principio de la población.
“En octubre de 1838, esto es, quince meses después de comenzar mi indagación sistemática, sucedió que leí por diversión el ensayo sobre la población de Malthus, y comencé a estar bien preparado para apreciar la lucha por la existencia que se da en todas partes a partir de observaciones a largo plazo de los hábitos de animales y plantas, y de inmediato me impactó el hecho de que bajo tales circunstancias las variaciones favorables tenderían a ser preservadas, mientras que las desfavorables serían destruidas. El resultado de esto sería la formación de nuevas especies. Aquí, por tanto, por fin había una teoría con la que trabaja”
 
darwin3Malthus afirmaba que si no se controlaba, la población humana crecería en progresión geométrica y pronto excedería los suministros de alimentos, alcanzando lo que se conoce como catástrofe maltusiana. Darwin estaba bien preparado para percatarse de que eso se aplicaba a lo que de Candolle denominaba «guerra de especies» entre plantas y a la lucha por la existencia en la vida salvaje, explicando cómo el tamaño poblacional de una especie permanecía bastante estable. Puesto que las especies siempre se reproducían en cantidad mayor que los recursos disponibles, las variaciones favorables mejorarían la supervivencia de los organismos transmitiendo las variaciones a su descendencia, mientras que las variaciones desfavorables se perderían. Esto acabaría dando como resultado la formación de nuevas especies.
 
A principios de 1842, Darwin escribió una carta a Lyell exponiéndole sus ideas, quien observó que su camarada “se negaba a ver un origen para cada grupo similar de especies”.
 
A comienzos de 1856 Darwin investigaba si los huevos y semillas podrían sobrevivir a un viaje en el agua del mar diseminando de ese modo las especies por los océanos. Hooker cada vez dudaba más de la doctrina tradicional en torno a la inmutabilidad de las especies, pero su joven amigo Thomas Henry Huxley era un firme detractor de la evolución. Por su parte, Lyell estaba fascinado por las especulaciones de Darwin, aunque sin percibir el alcance de sus implicaciones. Cuando leyó un artículo de Alfred Russel Wallace sobre la Introducción de especies, observó similitudes con los pensamientos de Darwin y le apremió a publicarlos para establecer la precedencia. Aunque Darwin no percibió amenaza alguna, comenzó a trabajar en una publicación corta. La contestación de difíciles cuestiones retenían su desarrollo una y otra vez, y finalmente amplió sus planes a la redacción de un «gran libro sobre las especies» titulado Selección natural. Darwin continuó con sus investigaciones, obteniendo información y especímenes de naturalistas de todo el mundo, incluyendo a Wallace, que estaba trabajando en Borneo. El botánico estadounidense Asa Gray mostraba intereses similares, y el 5 de septiembre de 1857 Darwin envió a Gray un esbozo detallado de sus ideas, incluyendo un extracto de su obra Selección natural. En diciembre, Darwin recibió una carta de Wallace preguntándole si el libro trataría la cuestión del origen del hombre. Él le contestó que evitaría el tema al estar «tan rodeado de prejuicios», mientras animaba a Wallace a seguir con su línea teórica, añadiendo que “Yo voy mucho más allá que Usted”.
 
El libro de Darwin estaba a la mitad cuando el 18 de junio de 1858 recibió una carta de Wallace. En ella, Wallace adjuntaba un manuscrito para ser revisado en el que defendía la evolución por selección natural. A petición de su autor, Darwin envió el manuscrito a Lyell, mostrándole su sorpresa por la extraordinaria coincidencia de sus teorías, y sugiriendo la publicación del artículo de Wallace en cualquiera de las revistas que este prefiriese.
 
Finalmente se decidió por una presentación conjunta en la Sociedad Linneana de Londres el 1 de julio bajo el título Sobre la tendencia de las especies a crear variedades, así como sobre la perpetuación de las variedades y de las especies por medio de la selección natural compuesta por dos artículos independientes: el manuscrito de Wallace, y un extracto del no publicado Ensayo de Darwin, escrito en 1844.
 
La presentación de la teoría de la selección natural ante la Sociedad Linneana no recibió demasiada atención. Tras la publicación del artículo en agosto en el periódico de la sociedad, se reimprimió en varias revistas y recibió algunas reseñas y cartas, pero el presidente de la Sociedad Linneana comentaba en mayo de 1858 que aquel año no estaba señalado por ningún descubrimiento revolucionario. Sólo una reseña le resultó a Darwin lo suficientemente incisiva como para tenerla en cuenta más tarde: el profesor Samuel Haughton de Dublín afirmaba que “todo lo novedoso del artículo es falso, y lo verdadero ya es cosa dicha anteriormente”. Darwin se debatió durante trece meses para producir un extracto de su “gran libro”, sufriendo enfermedades del corazón, pero recibiendo continuos ánimos de sus amigos científicos. Lyell lo dispuso todo para que lo publicara John Murray.
 
La teoría de Darwin de la evolución se basa según Mayr en los siguientes postulados básicos (Mayr, Ernst (2001). Una larga controversia: Darwin y el darwinismo. Casado de Otaola, Santos (trad.). Barcelona: Editorial Crítica):
 
• Cada especie es suficientemente fértil para que si sobreviven todos los descendientes para reproducir la población crecerá.
• Aunque hay fluctuaciones periódicas, las poblaciones siguen siendo aproximadamente del mismo tamaño.
• Los recursos, como los alimentos, son limitados y son relativamente estables en el tiempo.
• Sobreviene una lucha por la supervivencia.
• Los individuos de una población varían considerablemente de unos a otros.
• Gran parte de esta variación es hereditaria.
• Los individuos menos adaptados al medio ambiente tienen menos probabilidades de sobrevivir y menos probabilidades de reproducirse; los individuos más aptos tienen más probabilidades de sobrevivir y más posibilidades de reproducirse y de dejar sus rasgos hereditarios a las generaciones futuras, lo que produce el proceso de selección natural.
• Este proceso lento da como resultado cambios en las poblaciones para adaptarse a sus entornos, y en última instancia, estas variaciones se acumulan con el tiempo para formar nuevas especies.
 
El libro creó una enorme controversia.
 
Huxley había rechazado anteriormente la teoría de la trasmutación de Lamarck basándose en que había insuficiente evidencia para apoyarla. Sin embargo, creía que Darwin al menos tenía una hipótesis suficientemente buena como base, aunque creyó la evidencia que aún carecía, y llegó a ser uno de los principales partidarios de Darwin en el debate que siguió a la publicación del libro.
 
Tras esto Huxley se concentró en el asunto de los orígenes del hombre, manteniendo que el hombre estaba emparentado con los monos. En esto se oponía a Richard Owen, que indicaba que el hombre estaba claramente diferenciado de los otros animales por la estructura anatómica de su cerebro. Esto era realmente inconsistente con los hechos conocidos, y fue refutado eficazmente por Huxley en varios artículos y conferencias, resumidos en 1863 en Evidence as to Man’s Place in Nature.
 
En un debate público en 1860 de Huxley con el obispo de Oxford, Samuel Wdarwin4ilberforce, el obispo le preguntó si era heredero del mono de manera materna o paterna. la contestación de Hixley es histórica “Si tuviera que elegir por antepasado, entre un pobre mono y un hombre magníficamente dotado por la naturaleza y de gran influencia, que utiliza sus dones para ridiculizar una discusión científica y para desacreditar a quienes buscaran humildemente la verdad, preferiría descender del mono.”
 
Sin embargo, el debate sigue vigente. Sirva de muestra un ejemplo esclarecedor:
 
El 13 de marzo 1925, el Senado de Tennessee aprueba en una votación de 24 a 6 la ley que en su momento se conoció como “Butler Act”. El autor de la propuesta fue el hacendado John Washington Butler. En ella se hacia ilegal para cualquier educador en cualquier escuela o universidad que recibiera fondos del Estado, enseñar cualquier teoría que negara La Historia de la Creación Divina del hombre como es enseñada en la Biblia. Se convertiría en ley el 21 de marzo de 1925 con la firma del Gobernador Austin Peay.
 
El Juicio de Scopes (Scopes contra el Estado, 152 Tenn. 424, 278 S.W. 57 (Tenn. 1925), a menudo llamado en inglés “Scopes Monkey Trial”) fue un sonado caso legal en Estados Unidos que puso a prueba el Butler Act, que establecía que era ilegal en todo establecimiento educativo del estado de Tennessee, “la enseñanza de cualquier teoría que niegue la historia de la Divina Creación del hombre tal como se encuentra explicada en la Biblia, y reemplazarla por la enseñanza de que el hombre desciende de un orden de animales inferiores”. El caso se constituyó en un punto crítico en la controversia sobre la evolución y la creación en los Estados Unidos.
 
John Scopes, era un profesor de escuela secundaria, fue acusado el 5 de mayo de 1925 de enseñar la evolución utilizando un capítulo de un libro de textos que estaba basado en ideas inspiradas en el libro de Charles Darwin El Origen de las Especies.
 
El juicio acabó el 21 de julio de 1925. Scopes fue condenado a pagar 100 dólares que abonó Paul Patterson, quien era el propietario del Baltimore Sun.
 
Aunque parezca increíble, la Butler Act se mantuvo en vigor hasta 1967.
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Publicado el 24 noviembre, 2015 en Biología, Evolución, Libros imprescindibles. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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