Archivos diarios: 15 marzo, 2016

Oxígeno y electricidad. El “gigante” Priestley.

El  13 de marzo de 1733, nacía el científico y teólogo británico Joseph Priestley (13 de marzo de 1733, Fieldhead, Gran Bretaña – 6 de febrero de 1804, Northumberland, EE UU, 1804).

PriestleyEn muchas enciclopedias y bases de datos se suele citar que el 1 de agosto de 1774 el elemento oxígeno es descubierto por Joseph Priestley, sin embargo es un dato erróneo.

Lo que sí es cierto es que Priestley fue la primera persona en percatarse de que aquel nuevo gas era imprescindible para la vida.

¿Y cómo lo descubrió?. Después de varios ensayos con ratones, decidió probar los efectos de aquel gas…en si mismo.

Priestley no tuvo una educación científica convencional. Inició sus estudios en las escuelas locales donde aprendió griego, latín y hebreo. También se familiarizó, de modo autodidácta, con la geometría y el álgebra.

En 1752 ingresaría en el seminario calvinista de Daventry. Empezaría a ejercer como ministro de la Iglesia Calvinista primero en Needham Market (Suffolk) y posteriormente en Nantwich (Chesire).

En Nantwich iniciaría sus experimentos sobre la electricidad. En 1761 fue nombrado profesor de griego y latín en Warrington. Alli conocería a John Seddon, que le animaría en el desarrollo de sus experiencias científicas.

Priestley ingresó en la Royal Society en 1766.

En 1767 publicaría una de sus obras más importantes The History and Present State of Electricity (Historia y estado actual de la electricidad) animado por un gran admirador de su trabajo, Benjamin Franklin.

El 1 de agosto de 1774, Priestley realizó un experimento en el que enfocó la luz solar sobre óxido de mercurio (II) (HgO) en el interior de un tubo de cristal, que liberó un gas que él llamó «aire desflogisticado» según la teoría del flogisto en vigor en ese momento.

Esta teoría, establecida en 1667 por el químico alemán Johann Joachim Becher y modificada por el también químico Georg Stahl en 1731,postulaba que todos los materiales combustibles constaban de dos partes; una, llamada flogisto, que era emitida al quemar la sustancia en cuestión, y otra, denominada desflogisticada, que se tenía por su verdadera forma o calx (ceniza; creta en latín).

Sin embargo el auténtico descubridor del oxígeno fue el químico sueco Carl Wilhelm Scheele (9 de diciembre de 1742, Stralsund – 21 de mayo de 1786, Köping). Lo aisló en 1771 y 1772 calentando distintas sustancias que le dejaban en libertad con facilidad, entre ellas el óxido de mercurio. Scheele llamó al gas «aire del fuego», porque era el único apoyo conocido para la combustión. Sin embargo la publicación de su único libro Chemische Abhandlung von der Luft und der Feuer (Tratado químico del aire y del fuego), en el que describía el nuevo elemento no fue publicado hasta 1777, pese a haber sido enviado a su editor en 1775. Un error histórico.

priestley3Los materiales altamente combustibles que dejan poco residuo, como la madera o el carbón, se creían hechos en su mayor parte por flogisto, mientras las sustancias no combustibles que corroen, como el hierro, contienen muy poco. El aire no tenía ningún papel en la teoría del flogisto ni se realizaron experimentos cuantivativos para poner a prueba la idea; por el contrario, se basaba en observaciones de lo que sucedía cuando algo se quemaba: los objetos más comunes parecían volverse más ligeros y perder algo en el proceso

Priestley, por su parte, siguió la misma rutina que había establecido con experimentos anteriores sobre gases, en primer lugar bañando la sustancia con la luz del sol, intensificada con su lupa, hasta calentarla lo suficientemente como para emitir gas.

Después añadió agua para ver si se disolvía, pero no lo hizo.

“Habiendo luego conseguido una lente de doce pulgadas de diámetro y veinte pulgadas de distancia focal me dediqué, con gran presteza y cuidado, a examinar, con su ayuda, la clase de aire, natural y ficticio (esto es, preparado artificialmente) que producían las diversas sustancias (…) Con este dispositivo, después de haber realizado una serie de experiencias variadas (…) en agosto 1ero de 1774 traté de extraer aire del mercurius calcinatus per se; y encontré que por medio de esa lente podía hacer desprender de él un aire, con mucha facilidad. Habiendo obtenido un volumen tres o cuatro veces superior al de mi material inicial, hice llegar agua de modo de ponerla en contacto con el aire y vi que no era embebido por ella. Pero lo que me sorprendió más de lo que soy capaz de expresar fue el hecho de que una bujía quemaba en este aire con una llama extremadamente vigorosa. Me encontré tremendamente perplejo ante la posible explicación de este hecho. Priestley , “Experiments and Observations on Different Kinds of Air”, 1775.

Priestley se percató de que si introducía una vela encendida en el recipiente donde se encontraba el aire, la llama de la vela se quemaba de una forma extraordinariamente vigorosa. Priestley sabía que había descubierto un gas, pero no tenía evidencias reales de ello.

priestley5Priestley experimentó con el nuevo gas. Pasó cierto tiempo hasta que descubriera que aquel “aire” que había preparado con el óxido de mercurio era mejor que el aire común para la respiración. Lo hizo respirar por ratones y también lo probó él mismo. Priestley sabía por sus propios experimentos que un ratón adulto sobrevivía quince minutos en un recipiente sellado con aire en su interior. Cuando colocaba a otro animal en el mismo recipiente lleno con el nuevo “aire”, el ratón era capaz de resistir durante media hora.

En marzo de 1775, introdujo un ratón adulto en un aparato de cristal lleno del aire procedente del mercurio calcinado. u primera hipótesis fue que el ratón no sobreviviría más de quince minutos, el tiempo que tardara en agotarse el aire. Pero su sorpresa fue máxima al comprobar que el ratón se mantuvo consciente una hora y media, resultando el aire descubierto tan bueno o mejor que el aire común respirado por animales y humanos. Luego de una serie de experimentos cuidadosamente realizados, dedujo que, en lo que se refería al mantenimiento de la respiración, el nuevo aire era entre cuatro y cinco veces mejor que el aire común.

Esto es coherente con el hecho de que el aire contiene un veinte por ciento de oxígeno. En otras experiencias, observó también que las sustancias que en el aire común no arden o lo hacen con dificultad, en el nuevo aire lo hacían con una gran facilidad, proporcionando llamas de gran tamaño.

Por esto es que Priestley concluyó que el nuevo aire contenía muy poco o nada de flogisto y que por ese motivo era capaz de extraer el flogisto presente en otras sustancias aun en aquellos casos en que su presencia fuera muy escasa. Por eso el aire recién descubierto fue denominado aire deflogisticado. El otro componente gaseoso del aire ordinario recibió el nombre de aire flogisticado.

Con sus experimentos sobre la mesa, Priestley dio por hecho en seguida que este aire que había descubierto se trataba el responsable de la respiración de los humanos y animales, así como de la combustión. Pero pese a esto, los conocimientos limitados de química de Priestley le jugaron una mala pasada en los razonamientos, haciéndole pensar que el aire descubierto se trataba de aire deflogisticado.

Tras inhalar él mismo el gas, escribió: «La sensación del gas en mis pulmones no era perceptiblemente diferente al del aire normal, pero sentí mi pecho particularmente ligero y desahogado durante un rato después». Priestley publicó sus hallazgos en 1775 en un artículo titulado «An Account of Further Discoveries in Air» («Informe de más descubrimientos en el aire»), que incluyó en el segundo volumen de su maś significativa obra, escrita en seis volumenes “Experiments and Observations on Different Kinds of Air” (Experimentos y observaciones sobre las diferentes especies de aire), 1774-1786.

Sin embargo, el prejuicio flogístico no le permitió ver claro en el fenómeno de la combustión. Fue preciso esperar a Lavoisier para conseguir la exacta teoría de la oxidación. Para Priestley, el nitrógeno continuó siendo “aire flogistizado” y el oxígeno “aire desflogistizado”.

Debido a que Priestley publicó sus hallazgos antes que Scheele, suele ser considerado, de forma errónea, el autor del descubrimiento del oxígeno. Sin embargo Priestley si fue el primero en reconocer la importancia del mismo en los seres vivos.

El químico francés Antoine Lavoisier (París, 26 de agosto de 1743 – ibídem, 8 de mayo de 1794) reclamó posteriormente haber descubierto la sustancia de forma independiente. No obstante, se sabe que Priestley, en octubre de 1774, conoce personalmente a Lavoisier y le comunica el método con el cual había logrado unos meses antes preparar “aire deflogistizado”, es decir, oxígeno.

Scheele también escribió una carta a Lavoisier el 30 de septiembre de ese mismo año, en la que describía su propio descubrimiento de la sustancia antes desconocida, pero el francés nunca accedió a recibirla. Después de la muerte de Scheele se encontró una copia de la carta entre sus pertenencias.

Priestley2Lavoisier condujo los primeros experimentos cuantitativos adecuados sobre la oxidación y dio la primera explicación correcta acerca del funcionamiento de la combustión. Usó estos y otros experimentos similares que comenzaron en 1774 para desacreditar la teoría del flogisto y para demostrar que la sustancia descubierta por Priestley y Scheele era un elemento químico. Lavoisier repitió los experimentos de Priestley y ante los resultados no tuvo duda de que el aire descubierto no era aire deflogisticado, sino el “principio activo” de la atmósfera. Con una serie de experimentos demostró que este aire se encontraba en el aire común en una proporción del 20%, y demostró que era el culpable de la combustión, la oxidación y la respiración.

En un experimento, Lavoisier observó que no se producía un incremento global en el peso cuando el estaño y el aire se calentaban en un contenedor cerrado. Notó que, cuando abrió el contenedor, el aire entró súbitamente en él, lo que indicaba que parte del aire atrapado se había consumido.

Además del oxígeno, a Priestley se le considera el descubridor del amoníaco, el monóxido de carbono, e sulfuro de hidrógeno, el anhídrido sulfuroso, el nitrógeno y el tetrafluoruro de silicio

Priestley, como hombre liberal, declaró su apoyo incondicional a la Revolución franancesa de 1789.  Además en 1782 habá publicado una obra polémica “History of the Corruption of the Christianity “ (Historia de la corrpción del Cristianismo”. Se supone que por estos motivos, un tumulto quemó su casa en 1791. Tras trasladarse a Londres, y posteriormente a Tottenham, tras una condena pública de la Cámara de los Comunes, Priestley se vería obligado a emigrar a Estados Unidos.

En el año 1800 publicaría su última obra científica significativa “Experiments and observations relating to the Analysis of Atmospheric Air “-.

Joseph Priestley falleció en Northumberland, Pensylvania el 6 de febrero de 1804.

En honor a Joseph Priestley, la Sociedad Americana de Química (American Chemical Society) (ACS), instauró en 1922, la Medalla Priestley el reconocimiento más alto que se entrega de forma anual a los investigadores mas notables en el campo de la química

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El inventor de la película fotográfica; Eatsman.

El 14 de marzo de 1932, fallecía el inventor estadounidense George Eastman (Waterville, Nueva York, 12 de julio de 1854 – Rochester, Nueva York, 14 de marzo de 1932). Su contribución a la popularización de la fotografía fue enorme.

eatsmanDe formación autodidácta, en 1877 comenzó su carrera fotográfica al descubrir la fórmula por la que, al aplicar una emulsión de gelatina al cristal para hacer placas fotográficas secas, se obtenía de ellas una mayor sensibilidad y versatilidad que con las anteriores placas húmedas. Formó entonces la Eastman Dry Plate Company, con el fin de comercializar sus innovaciones. Buscó, asociándose William Walker, fabricante de cámaras fotograficas, un método fácil y económico de captar las imágenes.

En 1884, patentó la primera película en forma de carrete o rollo que resultó ser práctica. Esta primera película se enrollaba en un aparato montado en una cajita, a la que llamó Kodak (por el sonido que hacía al dispararla) , que comercializó por el módico precio de 25 dólares. Su producto venía con un rollo para 10 imágenes y enseguida conquistó el mercado.

El 4 de septiembre de 1888 Eastman registró la marca Kodak y recibió una patente para su cámara, que usaba el rollo de película. Ese mismo año lanzó al mercado la cámara Kodak 100 Vista, que utilizaba carretes de 100 fotos circulares y para cuya campaña de promoción acuñó la frase «Usted aprieta el botón, nosotros hacemos el resto».eatsman2

Estas cámaras fotográficas se enviaban a la empresa fabricante para su recarga. Contrató al químico Henry Reichenbach y con él desarrolló el soporte ideal para sus emulsiones, una nueva película transparente llamada celuloide, y así en 1899 bastaba enviar el carrete utilizado.

La novedad se impuso y supuso que el uso de la fotografía se pudo extender a toda la población. Es, por tanto, el momento de la popularización de la fotografía.

Cuatro años después logró perfeccionar la cámara Kodak, la primera cámara especialmente diseñada para una película en forma de carrete.

En 1892, fundó la Eastman Kodak Company, en Rochester (Nueva York) una de las primeras empresas en producir material fotográfico en serie. Esta compañía también fabricó la película transparente flexible, concebida por Eastman en 1889, que resultó decisiva para el posterior desarrollo de la industria del cine.

eatsman3La Eastman Kodak Company fue la primera empresa que implantó los servicios sanitarios y que repartió los beneficios con sus empleados.

Además de inventor, se le puede calificar sobre todo filántropo, ya que donó todas su pertenencias, más de 100 millones de dólares a instituciones médicas, artísticas, educativas y científicas.

Entre sus aportaciones destaca una donación al Instituto de Tecnología de Massachusetts, la fundación de la Escuela Eastman de Música en 1918 y una escuela de medicina y odontología en la Universidad de Rochester en 1921.

El hombre de Pekín; Davidson Black.

El 15 de marzo de 1934, fallecía el anatomista y paleontólogo canadiense Davidson Black (25 de julio de 1884, Toronto – 15 de marzo de 1934, Pekín).

Alcanzó fama mundial al presentar en 1927 a la comunidad científica uno de los más grandes hallazgos paleontológicos, los restos del llamado Hombre de Pekín, encontrados en las cuevas de Zhoukoutien, cerca de la capital china.

davidson blackDavidson Black studió medicina en la Universidad de Toronto, donde obtuvo su licenciatura en medicina en 1906. Posteriormente viajo a Gran Bretaña para estudiar anatomía comparada en al Universidad de Manchester.

En 1909 comenzó a ejercer como lector de anatomía en la U  niversidad estadounidense de la Reserva Occidental de Cleveland en Ohio; en 1913 obtuvo el cargo de profesor asistente. Se tomó un año sabático en 1914, período que aprovechó para trabajar con el famoso neuroanatomista Grafton Elliot Smith en Inglaterra, quien se encontraba revisando el material encontrado en Piltdown.

Junto a Smith comenzó a interesarse por la evolución humana. Abandonó en 1917 la universidad para unirse al cuerpo médico de las Fuerzas Expedicionarias Canadienses que participaron en la Primera Guerra Mundial. En 1919 viajó a China invitado a impartir clases de neurología y embriología por la Unión Médica Colegiada de Pekín. Recibió la invitación con gran entusiasmo, ya que estaba convencido de que los seres humanos tenían su origen en Asia Central y que él sería el descubridor de los restos que lo demostrarían. El antropólogo, al poco de su llegada, quiso iniciar la búsqueda de los fósiles de los ancestros humanos, pero la Unión Medica no apoyó sus intenciones y prefirió que se centrara en sus labores médicas.

Finalmente logró la autorización de sus superiores y comenzó la búsqueda de restos de homínidos en Sehol y Taihdia, localidades del norte de China. Obtuvo una cátedra en la Facultad de Pekín, pero durante su estancia en China se interesó en la búsqueda de restos fósiles en las cuevas de China. En 1926, mientras planeaba una expedición a Asia Central, recibió noticias de que dos dientes fósiles, aparentemente humanos, habían sido encontrados en Zhoukoutien, en las cercanías de Pekín. Black reconoció la importancia filogenética de estos fósiles, que podrían pertenecer a una nueva especie de homínido previamente desconocida.

davidson black2Con el fin de continuar con las excavaciones en el lugar y encontrar mas fósiles humanos buscó financiación en occidente. Recibió una generosa subvención de la Fundación Rockefeller que le permitió iniciar las excavaciones en 1927. Logró reunir un equipo internacional formado por científicos procedentes de seis países diferentes. Poco después de iniciarse los trabajos se encontró un nuevos diente, que venía a confirmar la autenticidad de los hallados anteriormente.

Black consideró que pertenecía a una nueva especie y género de antepasado del hombre, al que bautizó con el hombre de Sinanthropus Pekinensis (‘Hombre de Pekín’). Sin embargo, basaba su tesis en muy pocos hallazgos materiales, por lo que muchos investigadores se mostraron escépticos sobre la existencia de una nueva especie. Para convencer a la comunidad internacional de la existencia de una nueva especie realizó un viaje por las principales ciudades europeas. Mientras se encontraba fuera de China fue encontrada en la cueva de Zhoukoutien la mitad de una mandíbula inferior con tres dientes en su sitio.

Finalmente, la teoría de la existencia de restos humanos primitivos fue confirmada el 2 de diciembre de 1929, cuando el director del Instituto de Paleontología de Vertebrados de Pekín, quien dirigía las excavaciones en ausencia de Black, encontró el primer cráneo del Hombre de Pekín; ese mismo año se descubrió un segundo cráneo. Durante los siguientes años se dedicó a publicar la descripción de los fósiles del Hombre de Pekín en una memoria sobre la morfología y medio ambiente de esos homínidos.

Gracias a sus estudios descubrió que sus fósiles eran muy parecidos a los del hombre de Java encontrados por Eugène Dubois, lo que confirmaba que el Hombre de Pekín era un homínido pre-humano. Todas las piezas de los cráneos estaban rotas en pequeños fragmentos y no se encontró ninguna extremidad. A todos los cráneos les faltaba la superficie inferior de la caja craneana, lo que fue explicado por Black y algunos investigadores con la teoría de que el Hombre de Pekín era caníbal y se alimentaba de los sesos de su congéneres fallecidos. Posteriormente se demostró que el Hombre de Pekín pertenecía a la especie Homo erectus.

Black volvió a viajar a Europa en 1930 para presentar sus hallazgos, aunque esta vez tuvo una mejor acogida. Gracias a sus trabajos fue elegido miembro de la Royal Society. Sin embargo, su salud se fue deteriorando a causa de un defecto congénito en el corazón, que se vio agravado por exceso de trabajo. Tras permanecer ingresado seis semanas, a comienzos de 1934 recuperó su duro ritmo de trabajo. Pero en marzo de 1934, cuando sólo contaba con 49 años de edad, murió de un ataque al corazón mientras estaba trabajando solo de noche en su oficina.

Los trabajos en Zhoukoutien fueron continuados bajo la dirección de Franz Weidenreich, quien no realizó ninguna publicación sobre los numerosos hallazgos que siguieron apareciendo durante los siguientes cinco años.

davidson black3Las excavaciones terminaron en julio de 1937, cuando los japoneses ocuparon Pekín durante la Segunda Guerra Sino-japonesa. Los fósiles fueron puestos a salvo en el Laboratorio del Cenozoico de la Facultad de Medicina. En noviembre de 1941, el secretario Hu Chengzi los envió a Estados Unidos para protegerlos de la inminente invasión japonesa. Sin embargo, en el camino hasta la ciudad portuaria de Qinghuangdao, desaparecieron, supuestamente a manos de un grupo de marines que los japoneses habían capturado al comienzo de la guerra con Estados Unidos.

Se intentó encontrar los huesos pero sin resultado. En 1972, el financiero estadounidense Christopher Janus prometió una recompensa de cinco mil dólares a cambio de los cráneos perdidos; una mujer contactó con él pidiendo 500 000 dólares, pero no se volvió a saber más de ella. Janus fue posteriormente acusado de desfalco. En julio de 2005, coincidiendo con el sexagésimo aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno chino estableció una comisión encargada de encontrar los fósiles.

Existen diversas conjeturas sobre qué ocurrió realmente con los huesos, incluyendo la teoría de que se hundieron en el barco japonés Awa Maru.

La química que cura; Ehrlich y la quimioterapia.

El 14 de marzo de 1854, nacía el médico y bacteriólogo alemán Paul Ehrlich (Strehlen, Silesia (hoy Strzelin, Polonia), 14 de marzo de 1854 – Hamburgo, 20 de agosto de 1915).

EhrlichEn 1908 compartió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina con el bacteriólogo ruso Ilya Mechnikov en reconocimiento al trabajo de ambos en el terreno de la química inmunológica.

Estudió en el Gymnasium de Breslau, ciudad donde también comenzó los estudios de medicina. Los continuó en las universidades de Estrasburgo, Friburgo y Leipzig. Se doctoró en 1878 con una tesis sobre la teoría y práctica de la tinción histológica en la Universidad de Leipzig (Beiträge zur Theorie und Praxis der histologischen Färbung).

Comenzó a trabajar de ayudante en la clínica de la Universidad de Berlín, siendo nombrado profesor auxiliar de la misma en 1889 y al año siguiente catedrático de medicina interna.

Con sus estudios sobre la aplicación de los colorantes en hematología y logró definir la afinidad de algunas células de la sangre por los colorantes. Describió cómo fijar los extendidos de sangre sobre el vidrio y cómo teñirlos. Aplicando estos conocimientos a la clínica, logró diferenciar varias enfermedades hematológicas. Ehrlich fue pionero en teñir los tejidos vivos. Con el azul de metileno estudió enfermedades como la tifoidea y logró teñir el bacilo de Koch.

En 1882, publicó sus resultados, que fueron la base de métodos aún vigentes o para crear la técnica Gram.

En 1890, lo contrató Robert Koch para trabajar en el Instituto para el estudio de enfermedades infecciosas en un nuevo campo: la inmunidad.

Descubrió las células cebadas de la sangre, clasificó los glóbulos blancos en linfocitos y mielocitos o leucocitos en sentido estricto, y estos en neutrófilos, basófilos y eosinófilos. Se adentró en el estudio de la leucemia, leucocitosis, linfocitosis y en la eosinofilia. También acuñó el concepto de metacromasia y el de degeneración anémica.

Su principal contribución a la medicina fue la teoría de la inmunidad de cadena lateral, que establecía la base química para la especificidad de la respuesta inmunológica y que explica cómo los receptores de la parte externa de las células se combinan con toxinas para producir cuerpos inmunes capaces de combatir la enfermedad.

Ehrlich2Su teoría era que las células tienen en su superficie moléculas receptoras específicas (cadenas laterales) que sólo se unen a determinados grupos químicos de las moléculas de toxina; si las células sobreviven a esta unión, se produce un excedente de cadenas laterales, algunas de las cuales son liberadas a la sangre en forma de antitoxinas circulantes (lo que hoy llamamos anticuerpos).

Demostró que la reacción toxina-antitoxina podía acelerarse con calor y retrasarse por el frío. Preparó unas curvas de inmunización que ayudaron en la preparación de sueros inmunizantes, definió la inmunidad activa de la pasiva y analizó la transmisión de la inmunidad de la madre al feto.

En 1897, Ehrlich fue contratado en Frankfurt como oficial de salud pública y, en 1899, se le designó como director del Instituto de Terapéutica Experimental.

Estudió la relación entre la composición química de los fármacos y su modo de acción sobre las células del cuerpo a las que iban dirigidos.

También hizo importantes aportaciones en el campo de la quimioterapia. Buscó productos específicos que tuvieran afinidad por los organismos patógenos

Ehrlich creía que era posible obtener un compuesto químico que pudiera curar específicamente la sífilis sin dañar al paciente.

Convencido que el arsénico era clave para curar la sífilis, una enfermedad venérea, Ehrlich sintetizó centenares de compuestos orgánicos del arsénico.

Más tarde inyectó estos compuestos en ratones previamente infectados con el organismo causante de la enfermedad, la Treponema pallidum. Algunos de los 605 compuestos probados mostraron ciertos indicios prometedores, pero morían demasiados ratones. En 1910, fabricó y probó el compuesto número 606, la arsfenamina, que restablecía plenamente en los ratones infectados.

Este compuesto sintético resultó ser eficaz, curando la enfermedad y sin ser tóxico para el paciente. La arsfenamina es considerado el primer agente quimioterapéutico moderno

De esa manera Ehrlich logró, mediante la inyección de un producto a la sangre, eliminar los gérmenes sin dañar el organismo. . Estos trabajos fueron el inicio de una fase revolucionaria para la terapéutica. Poco después, surgieron las sulfamidas y los antibióticos.

En 1905 presentó el neosalvarsán, conocido durante mucho tiempo como «Ehrlich 914» por tratarse del 914º compuesto preparado por Ehrlich y su ayudante para combatir esas enfermedades. Era más soluble, fácil de usar y no perdía eficacia.

Ehrlich4Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Sin embargo, cuando la mayoría de las personas utilizan la palabra “quimioterapia” se refieren específicamente a los tratamientos farmacológicos contra el cáncer que destruyen las células cancerosas al detener su capacidad de crecer y dividirse. Es posible que su médico lo denomine “quimioterapia estándar”, “quimioterapia tradicional” o “quimioterapia citotóxica”. Estos fuertes medicamentos circulan en el torrente sanguíneo y dañan directamente las células que están creciendo en forma activa. Debido a que, por lo general, las células cancerosas crecen y se dividen más rápidamente que las células normales, son más susceptibles a la acción de estos fármacos. Sin embargo, el daño a las células normales es inevitable y explica los efectos secundarios vinculados a estos fármacos.

Ehrlich utilizó el término quimioterapia para referirse a una parte de la terapéutica diferenciándola de la “farmacología”. Es así que Ehrlich dividió la terapéutica experimental en tres grandes categorías: la organoterapia (hormonas), la bacterioterapia o el uso de agentes inmunológicos; y la quimioterapia experimental, que se basaba en el concepto de afinidad selectiva. Esto último requería encontrar moléculas que actuaran sobre la causa de la enfermedad pero no dañar al organismo normal.

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